Ellos sabían que ese sería el último encuentro. Se citaron en una esquina de la ciudad, la misma donde se despidieron la primera vez que estuvieron juntos.
Él ya no podría seguir con ella... Ella a pesar de sus intentos, no pudo olvidarse de él y ahora era tarde.
Se vieron, se saludaron como dos buenos amigos y caminaron hasta el lugar que tenían reservado para sus encuentros. Encuentros que se repetían con más o menos frecuencia de acuerdo a las ocupaciones de ambos, a las idas y vueltas a lo largo de la "relación".
No dijeron palabra alguna, se desnudaron despacio, se abrazaron muy fuerte, se acariciaron con esa ternura que solo nacía para el otro, se besaron intensamente, se sintieron de mil maneras distintas, guardaban en su memoria aquel encuentro... el último encuentro.
Acostados, ella no pudo resistirse y comenzó esa última conversación... Le dijo que lo quería, que no podría olvidarlo fácilmente, que la vida los había cruzado tarde.
Eran dos personas muy parecidas, se entendían, los momentos que compartían eran especiales. Pero no se discutía el lugar que cada uno ocupaba en la vida del otro, quizás ese era el problema. Aceptar las reglas del juego tal como se habían planteado al principio, sin cambio alguno.
Él le dijo que la quería como nunca había querido a nadie, que soñaba con ella, con despertar junto a ella... pero no podía cambiar su camino, ya no podía.
Se abrazaron nuevamente, nadie les quitaría el momento que habían vivido... nadie les quitaría el pasado juntos... sólo con eso debían conformarse, porque no tendrían un futuro (o quizás si?)...
Salieron, se abrazaron por última vez, sus caminos fueron opuestos... Ella dejó su corazón con él... En esa habitación dejó tantas cosas!
Se ahogaba con la idea de pensarlo lejos, de ya no sentirlo, de ya no tenerlo... Camino con ese nudo en la garganta hasta cansarse, hasta sacarse de encima el perfume que él le había dejado en la piel.
Luchar para dejarlo atrás, tratar de alcanzar ese olvido... A pesar de quererlo más de lo que quería...
Todo sería un eterno "nunca más".
Él ya no podría seguir con ella... Ella a pesar de sus intentos, no pudo olvidarse de él y ahora era tarde.
Se vieron, se saludaron como dos buenos amigos y caminaron hasta el lugar que tenían reservado para sus encuentros. Encuentros que se repetían con más o menos frecuencia de acuerdo a las ocupaciones de ambos, a las idas y vueltas a lo largo de la "relación".
No dijeron palabra alguna, se desnudaron despacio, se abrazaron muy fuerte, se acariciaron con esa ternura que solo nacía para el otro, se besaron intensamente, se sintieron de mil maneras distintas, guardaban en su memoria aquel encuentro... el último encuentro.
Acostados, ella no pudo resistirse y comenzó esa última conversación... Le dijo que lo quería, que no podría olvidarlo fácilmente, que la vida los había cruzado tarde.
Eran dos personas muy parecidas, se entendían, los momentos que compartían eran especiales. Pero no se discutía el lugar que cada uno ocupaba en la vida del otro, quizás ese era el problema. Aceptar las reglas del juego tal como se habían planteado al principio, sin cambio alguno.
Él le dijo que la quería como nunca había querido a nadie, que soñaba con ella, con despertar junto a ella... pero no podía cambiar su camino, ya no podía.
Se abrazaron nuevamente, nadie les quitaría el momento que habían vivido... nadie les quitaría el pasado juntos... sólo con eso debían conformarse, porque no tendrían un futuro (o quizás si?)...
Salieron, se abrazaron por última vez, sus caminos fueron opuestos... Ella dejó su corazón con él... En esa habitación dejó tantas cosas!
Se ahogaba con la idea de pensarlo lejos, de ya no sentirlo, de ya no tenerlo... Camino con ese nudo en la garganta hasta cansarse, hasta sacarse de encima el perfume que él le había dejado en la piel.
Luchar para dejarlo atrás, tratar de alcanzar ese olvido... A pesar de quererlo más de lo que quería...
Todo sería un eterno "nunca más".
